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Alimentación

La macrobiótica es una forma de alimentarse practicada desde hace miles de años sobre la faz de la tierra, muchos pueblos de la antigüedad basaban su alimentación en la ingesta de cereales, hortalizas y otros productos naturales. Pero no solo es una forma de alimentación sino también es una forma de vivir o de entender la propia vida y los fenómenos que la acompañan. La palabra macrobiótica deriva del griego donde Macro grande y Bio = vida. Su concepto básico es la armonía, el equilibrio de los alimentos que ingerimos y que llevaran al balance adecuado a nuestro cuerpo y sus requerimientos y como consecuencia a nuestro equilibrio físico y espiritual con nuestro entorno.

Propone una forma más consciente de alimentarse para que no sea este un mero acto de introducirse sustancias (que la mayoría de las veces ni siquiera son verdaderos alimentos) sino conocer su composición y sus acciones en el cuerpo para garantizar su nutrición y producir una sensación de bienestar derivada de una armonía interna, física, emocional y espiritual. El eje alimentario es el consumo de cereales integrales y de alimentos no industrializados y el balance entre el cuerpo, el alimento y el entorno.

Por insistir en la utilización de productos naturales, la macrobiótica es preventiva de enfermedades sobre todo aquellas que nos aquejan por el tipo de vida moderna, como el cáncer, stress, enfermedades cardiovasculares, endocrinas, etc.; pero también cuando estas ocurren aporta soluciones a través de sus distintas combinaciones alimentarias para recuperar la salud. La macrobiótica es un método simple de comprender pero requiere de cierta instrucción en sus principios y de algún manejo culinario, por lo tanto conviene antes de comenzar un cambio, leer sus conceptos y conocer todas sus posibilidades para así al ponerlo en práctica obtenga el máximo de resultados que ella nos ofrece. La macrobiótica fue introducida en Occidente por Nyoiti Sakurazawa (Georges Ohsawa) en su primer viaje a EE.UU. en 1960.

Ohsawa era un japonés que en su adolescencia padecía Tuberculosis y múltiples ulceras de estomago y los médicos le daban pocos años de vida. Comenzó entonces a estudiar medicina oriental y sus principios alimentarios y al poner en práctica sus conocimientos pudo curarse de todas sus afecciones y así ser un ejemplo viviente de esta forma de alimentación. Murió a los 74 años, pero antes de morir logró difundir sus descubrimientos por Europa y América.

Actualmente, la macrobiótica se practica en todas partes del mundo y es un aporte invalorable para nuestra vida actual.

Masticación

La masticación es la base de la digestión. Todo el proceso digestivo comienza en la boca por acción de una enzima llamada ptialina, la que para actuar precisa que el alimento sea macerado y mezclado con la saliva. Si masticamos en forma insuficiente los alimentos llegan al estómago sin su primer paso de degradación y esto recargará su función así como también la de los intestinos retrasando el avance del alimento por el tracto digestivo con el consiguiente estancamiento del bolo alimenticio en el tubo digestivo. Además, el sabor del alimento se incrementa y mejora al masticarlo bien, sobre todo los cereales, los que tienen un sabor dulce muy agradable al final de la masticación al ser desmenuzados por los dientes. Es aconsejable masticar cada bocado entre 30 a 50 veces. Por otro lado si masticamos bien descubriremos que necesitamos comer menos, lo que beneficia aún más al aparato digestivo.

Líquidos

No se deben consumir líquidos excesivamente. La sed es le mejor parámetro para saber cuanto líquido ingerir. El exceso de líquidos sobrecarga la función del riñón y así sobreviene dolor de cintura y fatiga. Recordemos que todos los alimentos poseen agua, el arroz, por ejemplo tiene entre 60%- 70% de agua y las legumbres entre un 80%- 90%; de manera que al comer ya estamos incorporando líquidos.

Alimentos procesados

Los alimentos envasados, enlatados, congelados, precocidos, los endulzantes artificiales, y en general todos los alimentos industrializados deberán evitarse o reducirse al mínimo. Todos ellos tienen conservantes y otros químicos que afectan las funciones corporales y se acumulan obstruyendo los sistemas de eliminación, produciendo con el tiempo todo tipo de trastornos.

Los alimentos deben ser frescos, en lo posible de cultivo orgánico para evitar la ingestión de fertilizantes e insecticidas. Las hortalizas que se consumen deben ser de la estación correspondiente y en lo posible locales porque son las que más nos nutren, ya que tienen la propia energía del lugar de origen y al estar creciendo en la misma estación en que son consumidas tienen con ellas todo el poder de la vida en crecimiento. Por eso son aconsejables las ensaladas de estación durante el verano y las raíces

Durante la estación fría. Los cereales y legumbres pueden comerse todo el año.

Condimentos, cafe y te

Se deberán evitar los ingredientes químicos como mayonesa, ketchup, etc. Como sal se aconseja el uso de sal marina, no refinada. La cantidad es variable de una persona a otra y cada uno deberá evaluar su nivel ideal de consumo de acuerdo a su actividad, energía, su estado de salud, su sed y apetito general. Se debe cocinar sin sal y luego agregarla a su plato de comida en el momento de comer, teniendo en cuenta que también podrán usarse gomasio, algas marinas, shoyu, que son alimentos de por sí salados.

El cafe, te común, y mate de bombilla deberán restringirse al máximo posible ya que son excitantes del Sistema Nervioso Central y tóxicos para las articulaciones.

Alimentos animales

Por lo general no son aconsejables en exceso. Si la dieta está bien balanceada, no son necesarios.

En macrobiótica se permite el consumo de pescados de mar frescos y huevos fecundados, hasta dos o tres veces por semana. Los lácteos y sus derivados están rigurosamente desaconsejados ya que los mismos sufren variados procesamientos químicos y hormonales y tienen gran cantidad de conservantes.

Los animales salvajes como algunas aves, ostras, conejo, etc., pueden ser ingeridos esporádicamente.

Alimentos dulces, harinas blancas

Se deberán evitar el azúcar, dulces, galletitas de todo tipo, tortas, miel de abejas, y toda combinación de ellos. La cantidad de hidratos de carbono aportada por una dieta macrobiótica estándar es suficiente para cubrir sus requerimientos. Se puede utilizar en pequeñas cantidades miel de cereal y también en forma limitada harina integral para preparaciones.

Solanaceas

Son la papa, batata, tomate y berenjenas. Deberán limitarse o tratar de evitarse por su alto poder de fermentación y los tomates y berenjenas por sus semillas que son tóxicas para el hígado y alergénicas.

La diabetes Mellitus es una enfermedad crónica que produce un exceso en la concentración de azúcar en sangre generada por un déficit absoluto o relativo de la hormona pancreática insulina.

Recordamos los síntomas de una buena salud

Ausencia de fatiga
Buen apetito
Sueño profundo entre 6 a 8 hs
Buena memoria
Buen humor
Rápida reacción y discernimiento